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domingo, 23 de mayo de 2021

DESAPARECIDO EN TERUEL

 

Aprovechando unos días libres y un buen pronóstico del tiempo, me aventuré a pasarlos recorriendo esas carreteras olvidadas de la periferia de Teruel, donde se halla la explicación de la inexistencia del Teruel que existe.

Lejos de grandes ciudades, de metrópolis acomodadas, de territorios frecuentados por el turismo, por el tránsito de personas y mercancías.

Lejos de lo conocido, de lo sabido, de lo corriente, de lo usado.

Lejos de miradas, de atenciones, de prisas, de ambiciones.

Lejos de todo se encuentran estas tierras olvidadas por casi todos, recordadas por unos cuantos y queridas por unos pocos.

Allí me encaminé a recorrer las carreteras que ya antaño tuve el placer de conocer y que casi nada han cambiado.

Volví a sentir el silencio, la paz, la soledad del viajero que circula en solitario sin cruzarse con nadie por carreteras y caminos que casi nadie pisa, poco frecuentados, si acaso, por las escasas gentes que habitan algunos de los pueblos que atravieso entre calles y callejas vacías.

Los paisajes duros que recorro, violentos en ocasiones, con cortados verticales que agrietan la tierra sin piedad, cumbres agudas que apuntan alto al cielo, torrentes que huyen por el fondo de barrancos estrechos, túneles excavados a pico en la roca que llevan a la luz de otro cortado, de otra montaña, de unas carreteras que se agarran como pueden a las laderas de piedra soportando sobre su asfalto parcheado años de inviernos gélidos y lluvias torrenciales, me llevan siempre al mismo adjetivo: Inhóspito.

Teruel existe. ¡¡Ya lo creo que existe!!. Y ahí está. Para que llegues y te sorprendas. No te lo pierdas.

 

 

 



domingo, 27 de septiembre de 2020

Otoño Románico

 Con compromisos pendientes por cumplir, me fui al comienzo del otoño a dar una vuelta por tierras del Alto Aragón.

Conocí (por fin) a ras de suelo el congosto de Regué en Camporrells.

Atravesé la colección de túneles del Escales.

Visité las iglesias del románico de la Val de Boí,

y volví a meterme, ahora en moto, por el congosto de Olvena.

¡¡Ah!! Y estuve en Iran.

Moto, montañas, historia, paisaje, naturaleza ...

 










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viernes, 1 de noviembre de 2019

Por los antiguos reinos de Aragón y Castilla

A mediados de octubre, se me ocurrió dar un paseo hasta el Delta del Ebro, lugar que me trae gratos recuerdos.
De allí me dirigí al interior, donde tenía pendiente la visita al Observatorio Astrofísico de Javalambre, en Arcos de las Salinas.
Llegué a Cuenca y al laberinto de sus callejas.
Pasé en Consuegra por entre sus molinos de viento y en Daimiel vi la pobreza que otorga la sequía al humedal de sus Tablas.
Me atreví a circular por el centro de Madrid, descubriendo que no era para tanto el respeto que me producía, y por Segovia y Soria, cerré el círculo saboreando cada kilómetro de las deliciosas carreteras desiertas de la España vacía, decoradas por el paisaje multicolor del otoño.








 

miércoles, 8 de mayo de 2019

Hasta Dubrovnik. El viaje de los 5 meses

Durante la 2ª quincena de abril de 2019, decidí poner fin a alguna cuenta pendiente y concederme el viejo deseo de visitar Dubrovnik.
 
La cuenta pendiente era sobrevolar con la moto el valle del río Tarn en Francia, atravesando el Viaducto de Millau.
 
El viejo deseo de llegar hasta Dubrovnik, arrastraba consigo también el rodar por la carretera que bordea la Costa Dálmata, pasar por Milán, Venecia, Split...
 
Para los locos por conducir en moto, la carretera de la Costa Dálmata es de lo mejor de lo poco que conozco. Para los que no están locos, también.
Y Dubrovnik es un viaje en el tiempo. La ciudad intramuros es incomparable. Obligatoria su visita.

Un imprevisto, me obligó a interrumpir el viaje, para reaunudarlo 5 meses después, sin más contratiempos, finalizando en septiembre.
 








Milán


Split

Desembocadura del Neretva







Dubrovnik

lunes, 22 de octubre de 2018

Ribeira Sacra

Pues... Se dio el caso, de que vi en la tele un documental sobre esta zona, y tanto me llamó la atención, que me propuse visitarla.
Investigando sobre ella, conocí de antemano su potente relieve, sus laderas vertiginosas, escalonadas por los viñedos, sus miradores, embalses y sus retorcidas carreteras. Suficiente para dedicarle un viaje.
Calor, frío y lluvia se dieron durante el trayecto, animándolo más aun.
Por todo ello y más atractivos que no menciono, te recomiendo unos días por la RIBEIRA SACRA, situada entre las provincias de Lugo y Ourense.












martes, 31 de julio de 2018

Hasta el fin del mundo

Los antiguos situaron aquí el fin de la Tierra.
Fue un placer el viaje hasta Finisterre, llegar allí y la vuelta.

Cada vez se me hacen más cortos mis viajes en moto, al tiempo que duran más días. Mi adicción se agrava. Cada vez los monos son más fuertes, y sin terminar una ruta, ya estoy pensando en otra. No tengo remedio.

MAPA DEL RECORRIDO

VIDEO DEL VIAJE

Faro de Finisterre

Abadía de Cardó

Faro del cabo de Creus



Km. 0 del Camino de Santiago

Gúa



sábado, 18 de noviembre de 2017

RIBADEO, LAS CATEDRALES Y EL ASALTO AL BANCO

En mi cabeza rondaba desde hace tiempo visitar estos lugares. También pensé en hacerlo lejos de las fechas de apreturas y aglomeraciones, que rompen el encanto de estos lugares privilegiados por la naturaleza.
No quiero ni pensar en lo que habría sido hacer cola, o limitar mi visita unos minutos para permitir el flujo de turistas, o no poder disfrutar del silencio roto por las olas del Cantábrico, por verlo perturbado por los gritos de mis semejantes.
Magníficas vistas desde los faros, violencia en los acantilados, increíbles formaciones en el litoral rocoso labrado por el mar, montañas verdes, bosques multicolores, praderas...
El otoño es mágico. Aunque facilite el clima cambiante y a veces duro...










viernes, 31 de marzo de 2017

Ibiza y Formentera

A mediados de marzo, y con una borrasca en el Levante que me hizo intentar retrasar el día de salida en el barco, me encaminé hacia Denia para zarpar en el ferry con destino a Ibiza.
No estaba muy seguro de cuándo y cómo llegaría, pero el caso es que no conseguí retrasar el billete para el barco. Todo lo demás fueron kilómetros bajo la lluvia y una potente marejada en el trayecto marítimo.
Al llegar a la isla, con algunas horas de retraso, todo el mal tiempo pareció quedar en la península.
Durante las siguientes jornadas disfruté de unos paisajes únicos, acantilados, calas, sol, mar y carreteras deliciosas.
No me olvido de Formentera. Un lugar privilegiado donde los halla en el planeta Tierra, de la que no diré nada más.
Por cierto: En realidad no son islas. Dan la impresión al acercarse a ellas, de tratarse de bosques verdes emergiendo del agua.